Las personas nos necesitamos



Por Lucía Pérez Jiménez,
alumna de Bachillerato


    El ser humano ha estado condicionado desde tiempos inmemoriales por la sociedad. Siempre ha habido tendencias mayoritarias en todos los aspectos y las seguirá habiendo porque, al fin y al cabo, las personas estamos predeterminadas para eso, para vivir en sociedad, hacer lo que todo el mundo hace, ser como todo el mundo es... Ser “normal”, en definitiva. 

    Y es por eso que a veces la vida nos para en seco. Nos damos de bruces con la realidad y todo se para de repente a nuestro alrededor. Somos insignificantes. Creemos que podemos controlar todo a nuestro antojo, que el ser humano domina el mundo. Somos tan arrogantes que no vemos la realidad: no somos nada. 

    De repente, todo lo que dabas por hecho se acabó y te bajas de la nube. Se cancela el viaje que tenías planeado con tu pareja, el festival de verano al que ibas a ir con tus amigos y la comida que ibas a hacer con tu familia. Incluso hasta te preocupa que se cancele lo que menos ganas tenías de hacer: la prueba de selectividad. Y, aún así, el mundo sigue girando, la vida sigue como si no hubiera pasado nada. 

    Sin embargo, todo en este mundo tiene un lado positivo, aunque a veces nos cueste demasiado verlo. En este caso, el aislamiento en sí es el lado positivo. En mi caso, al ser una persona bastante ermitaña, no pensaba que me fuera a afectar la cuarentena demasiado. Sin embargo, una vez más, la vida me ha dado en las narices con mis propias palabras. 

    Me he dado cuenta de lo que importan las cosas banales. Las personas nos necesitamos. Echo de menos el calor del abrazo de un amigo, el poder mirar a los ojos a mi pareja, escuchar la voz de mis abuelos, aunque sea para que me suelten una regañina, tomarme un café sintiendo el sol en la cara, incluso salir a hacer deporte.

    Por otro lado, el confinamiento nos está enseñando a convivir, cosa que no habíamos hecho hasta ahora. Sinceramente, ¿cuántas veces hemos estado tanto tiempo con nuestras familias? Comiendo juntos todos los días, jugando a juegos de mesa, viendo películas juntos.... Nuestra vida está tan llena de estrés que a veces podemos estar días sin hablar con alguno de nuestros seres queridos y no darnos ni cuenta, porque lo vemos normal. 

    Hay una frase que define perfectamente cómo estamos aprendido a partir de esta pandemia: “no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos”. Estamos comenzando a valorar ahora que sabemos lo que es echar de menos a alguien de verdad y la prueba es la respuesta a la pregunta “¿qué es lo primero que vas a hacer cuando acabe la cuarentena?”. Estoy segura de que nadie va a responder “ir a trabajar”, sino que todo el mundo tiene claro: compartir lo más valioso que tenemos, el tiempo, con nuestra gente.

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